Proyecto 31 Carlos Mugica

Construcción de un monumento que será emblema de participación social conjunta, así como representativo de la integración de la Ciudad de Buenos Aires y el Barrio 31 Carlos Mugica.

La obra consiste en la construcción de un monumento ubicado en la Villa 31 Carlos Mugica. Se trata de llevar el nombre 31 CARLOS MUGICA a la tridimensión, resultando en una escultura de dimensiones monumentales, que supera el tamaño de las construcciones del lugar. La misma será realizada en hormigón armado y luego intervenida con diferentes colores por los vecinos del barrio y estará emplazada en un pilar de la autopista de 30 metros de altura que quedó abandonado y que se encuentra en el centro del barrio. Por sus dimensiones y ubicación, la obra será visible tanto desde adentro del barrio como desde afuera. La proyección y construcción del monumento están en manos del arquitecto Javier Fernández Castro y su equipo de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (Universidad de Buenos Aires). Los planos pueden verse en la sección de Anexos.

Además de ser el actual interventor del barrio por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Fernández Castro ganó con su proyecto de urbanización del Barrio 31 Carlos Mugica el Primer Premio de Investigación en la III Bienal Iberoamericana de Arquitectura en el año 2002 en Chile.

Originalmente la obra planteaba construir únicamente un número 31 y ubicarlo en un espacio visible del barrio. Luego, y como producto de sucesivos encuentros con vecinos/as y referentes de todos los sectores que integran el barrio, se decidió agregar al monumento las palabras Carlos Mugica. Carlos Mugica fue un cura asesinado en mayo de 1974 por la triple A. Luchó arduamente a favor de la radicación y contra el desalojo de los habitantes del Barrio 31, lugar donde vivió en la década del 70. Por esta razón, los más antiguos pobladores de la comunidad consideran la figura de Mugica como un emblema y aportaron válidas razones para que el nombre del mismo formara parte del monumento.

Parte fundamental del proyecto es el documental fílmico que el director Guillermo Constanzo está realizando. Dicho registro muestra lo que sucede en el Barrio desde adentro. Las visitas que hemos ido realizando ininterrumpidamente a la Villa –que tuvieron inicio en agosto de 2009 con la politóloga Geraldine Oniszczuk- han despertado reacciones, diálogos, reuniones, encuentros, opiniones e intercambios con la comunidad. Constanzo dio inicio al relevamiento de todos estos acontecimientos en diciembre de 2009. Asimismo, y para optimizar el registro del proceso, Lucila Penedo se ha unido al equipo de trabajo para hacer la documentación fotográfica.

Es importante destacar que en el mes de diciembre de 2009 se creó la Comisión por el Monumento, integrada por alrededor de 10 referentes del barrio. Esta comisión trabajó fuertemente en la difusión interna del proyecto y en la identificación de las sugerencias de los/as vecinos/as en torno al diseño y realización del proyecto. La constancia y en alcance de las actividades realizadas por la Comisión (las cuales han sido documentadas por Guillermo Constanzo) son un reflejo tanto del espíritu participativo del proyecto como de la fuerte respuesta y compromiso de los/as vecinos/as con el proyecto.

Las dimensiones del monumento responden a la necesidad de visibilidad de la obra. Ambas características del proyecto (estar intervenida por los/as vecinos/as y su monumentalidad) producen una poética propia que habla de la inclusión y de la apropiación por parte del espectador de aquello que está observando, generando así la noción de pertenencia en lugar de la de exclusión.