Serie Bomba de Brillo/Espectacular, 2020



El culto a las imágenes es tan antiguo como nuestra existencia en la tierra. Salteemos las menciones a las cuevas de Altamira y la forma humana del Olimpo griego, porque no es necesario ir tan lejos. Los lazos atávicos devocionales se actualizan segundo a segundo en las infinitas imágenes retocadas con filtros y capas de photoshop que apuntan al corazón de nuestro deseo.
Las pinturas giratorias de Cynthia Cohen que componen ESPECTACULAR/ Bomba de brillo, hablan de eso mismo, del deseo; o mejor dicho, de la organización fabril que construye el deseo. Que haya elegido articular las imágenes de manera dual y fragmentaria no hace más que reforzar el punctum; el alfiler que se clava en las pupilas dilatadas por la excitación sin pausa que ofrece el mundo como catálogo infinito de mercancías disponibles para el consumo.
La euforia es hermana del desequilibrio, dicen las pinturas rotantes.

Una fiesta de comida, paisajes, animales y pinturas, que requiere ser vista en detalle.
Alimentos procesados pintados con la misma dedicación monástica que necesita un retocador de imágenes digitales; pinturas y fragmentos de tapices que replican puntos o pinceladas rápidas, texturas rugosas, géneros anacrónicos, impresiones industriales. Cada imagen es un prisma de lenguajes: Hiperrealismo, Pop, Impresionismo, fotografía publicitaria... Cynthia hace confluir en ESPECTACULAR/Bomba de brillo con notable ductilidad un abordaje culto y analítico acerca de la pintura; al mismo tiempo, lo hace de una manera accesible, familiar al emplear una serie de códigos visuales que forman parte de nuestra vida cotidiana. Es en este punto donde podríamos recordar la afirmación de R. Lichtenstein: “Cuanto más cercano es mi trabajo al modelo original, más amenazante es su contenido”.

Florencia Qualina